
El panorama del comercio exterior en México enfrenta una encrucijada crítica. Mientras el fenómeno del nearshoring promete una era de crecimiento sin precedentes, el sector marítimo lidia con un incremento del 70% en los costos del transporte internacional de contenedores en comparación con el año pasado.
Esta presión económica, impulsada por las hostilidades en Oriente Medio y la incertidumbre comercial con Estados Unidos, pone a prueba la resiliencia de la infraestructura portuaria nacional.
La inestabilidad internacional ha tenido un impacto directo en las rutas comerciales. José Manuel Urreta Ortega, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo (Cameintram), atribuye este encarecimiento al Índice Mundial de Contenedores (IWC), señalando que el conflicto entre Irán y Estados Unidos ha golpeado con fuerza al sector.
Como consecuencia, las expectativas para el movimiento de carga no son alentadoras:
A los factores externos se suma la incertidumbre política. Según la Cameintram, las reglas del T-MEC se han vuelto menos predecibles debido a las revisiones en las políticas arancelarias de Estados Unidos, lo que ha provocado que diversos inversionistas retrasen sus proyectos.
Paradójicamente, la fortaleza del peso mexicano (situado cerca de los 17.55 por dólar) presenta un arma de doble filo: aunque ayuda a controlar la inflación interna, reduce la competitividad de las exportaciones mexicanas al encarecer los productos en el extranjero.
México posee una ubicación privilegiada con 118 terminales portuarias en ambos litorales. No obstante, la cantidad no compensa los rezagos tecnológicos. La industria advierte que para capitalizar la relocalización de cadenas de suministro, es urgente atender las deficiencias en:
A pesar de los obstáculos, el potencial es enorme. La relocalización ofrece a México la posibilidad de ser el destino predilecto de inversión en América del Norte. Sin embargo, para que esta promesa se materialice, el país debe acelerar su evolución logística.
México puede consolidarse como destino preferente para la relocalización de cadenas de suministro en América del Norte, pero ello nos exige una capacidad portuaria y logística que aún está en proceso”, sostuvo Urreta.
Para lograrlo, la Cameintram propone una hoja de ruta clara: modernizar aduanas, garantizar certidumbre jurídica, e impulsar el cabotaje y la construcción naval como pilares estratégicos para fortalecer la economía nacional.
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