
Plantea fortalecer rutas, conectividad y seguridad para estudiantes que realizan largos recorridos hacia sus centros de estudio
El traslado diario hacia las universidades se ha convertido en una carga de tiempo, dinero y seguridad para miles de estudiantes, particularmente para quienes viven en zonas periféricas y deben utilizar varios medios de transporte para llegar a sus centros de estudio.
Ante esta situación, el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (GPPT) llamó a fortalecer las estrategias de movilidad y conectividad en las zonas de mayor concentración estudiantil, con el objetivo de reducir los tiempos y costos de traslado y mejorar las condiciones de seguridad del transporte público.
A través de un punto de acuerdo presentado ante el Senado de la República, las senadoras Geovanna Bañuelos, Liz Sánchez, Yeidckol Polevnsky y Ana Karen Hernández, junto con el senador Alberto Anaya Gutiérrez, solicitaron a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y a las autoridades de movilidad de las 32 entidades federativas reforzar las acciones para atender esta problemática.
La propuesta también plantea que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y sus homólogas estatales identifiquen las principales necesidades de las y los estudiantes que realizan recorridos cotidianos entre municipios, entidades o regiones, y que, de ser necesario, establezcan mecanismos de apoyo para disminuir las afectaciones económicas, de tiempo y seguridad que enfrentan.
Los legisladores petistas señalaron que existen estudiantes universitarios que pueden pasar hasta cinco horas al día en el transporte para acudir a clases. En el caso de la Ciudad de México, explicaron, quienes habitan en zonas periféricas suelen requerir distintos sistemas de transporte para completar sus recorridos.
El problema, advirtieron, no se reduce al tiempo perdido en los traslados. El gasto también representa una presión para las familias, pues los pasajes pueden alcanzar hasta 50 pesos diarios, una cantidad que resulta especialmente significativa para jóvenes que dependen económicamente de sus familias o que deben combinar sus estudios con un empleo.
De acuerdo con el GPPT, los largos trayectos terminan impactando aspectos que van más allá de la movilidad, como el descanso, el rendimiento académico, la salud, la convivencia familiar y, en determinados casos, la propia permanencia de los jóvenes en la educación superior.
A ello se suma el factor de seguridad. Las y los legisladores alertaron que pasar más tiempo en estaciones, paraderos y unidades de transporte incrementa la exposición de los estudiantes a delitos como robo, acoso y otras formas de violencia.
“Hablar de movilidad estudiantil no significa únicamente hablar de infraestructura y transporte, sino también de seguridad, bienestar y dignidad”, señala el documento presentado por los petistas.
Por ello, el grupo parlamentario propuso valorar la viabilidad de crear rutas de transporte público o servicios de movilidad especializados para estudiantes universitarios que enfrentan recorridos particularmente largos para acudir a sus instituciones.
También planteó ampliar y mejorar las rutas existentes, incrementar la conectividad entre los distintos sistemas de movilidad, fortalecer las unidades que circulan en zonas periféricas y establecer mecanismos que permitan disminuir tanto los tiempos como los costos de traslado.
La propuesta fue turnada directamente a la Comisión de Zonas Metropolitanas y Movilidad del Senado de la República, donde continuará su proceso legislativo.
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