
La tensión política por el caso Sinaloa subió de nivel este martes en el Senado.
Senadores y diputados del Partido Acción Nacional exigieron la detención inmediata, juicio político, extradición y desaparición de poderes en Sinaloa contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
Desde la Cámara alta, el coordinador panista Ricardo Anaya Cortés lanzó una de las acusaciones más severas contra Morena en los últimos años:

“Morena se convirtió en un narco partido”.
El legislador aseguró que existen evidencias sobre presuntos vínculos entre actores políticos y grupos criminales, particularmente desde el proceso electoral de 2021 en Sinaloa, donde —afirmó— hubo intimidación, secuestro de operadores políticos y control territorial por parte del crimen organizado.
Acompañado por legisladores panistas, Anaya sostuvo que el caso de Rocha Moya “es apenas el primero de una larga lista”.
El PAN también señaló que la presunta intervención del crimen organizado no se limita a Sinaloa y mencionó casos en entidades como Michoacán, Tamaulipas y Baja California Sur.
En medio de un ambiente cada vez más polarizado, la oposición busca llevar el caso al terreno político y judicial, mientras Morena enfrenta una de las presiones más delicadas del sexenio.
La discusión ya no está solo en la seguridad.
Ahora golpea directamente al poder político.

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