HomeEntretenimientoEl RETUMBAR FEST conquistó Chalco en una jornada de rock, metal y fantasía medieval encabezada por Gabriel Marián y Zeta

El RETUMBAR FEST conquistó Chalco en una jornada de rock, metal y fantasía medieval encabezada por Gabriel Marián y Zeta

*El Estadio RGV de Chalco se convirtió en el epicentro de una celebración que reunió a dos voces emblemáticas del
Redacción
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*El Estadio RGV de Chalco se convirtió en el epicentro de una celebración que reunió a dos voces emblemáticas del rock en español, destacadas agrupaciones nacionales y un universo de actividades medievales que hicieron de El Retumbar Fest una experiencia mucho más allá de la música.

El rugido de las guitarras, la contundencia del heavy metal y la magia de las antiguas leyendas medievales se apoderaron del Estadio RGV de Chalco este sábado 17 de octubre, durante la celebración de El Retumbar Fest, un encuentro que hizo vibrar al público con una intensa jornada musical encabezada por Gabriel Marián, exvocalista de Rata Blanca, y Javier “Zeta” Domínguez, exintegrante de Mägo de Oz, quienes llevaron sus grandes éxitos a un escenario convertido en punto de encuentro para varias generaciones de seguidores del rock.

La presencia de ambos artistas representó uno de los mayores atractivos del festival. Gabriel Marián, con la potencia vocal y sensibilidad interpretativa que distinguieron su paso por Rata Blanca, despertó la nostalgia de quienes crecieron escuchando los clásicos del metal argentino, mientras que Zeta, acompañado de su proyecto Z Legacy, recuperó el espíritu épico y festivo que marcó su trayectoria con Mägo de Oz. Dos estilos, dos historias y una misma pasión que encontraron respuesta en un público dispuesto a celebrar la música que ha acompañado buena parte de sus vidas.

Sin embargo, la grandeza de El Retumbar Fest no descansó únicamente en sus figuras estelares. El encuentro también abrió sus puertas a destacadas propuestas de la escena nacional, con una cartelera que incluyó a Lemuria, Coyote Tango, Ardis, Daemonia, Los Dependencia, LVTO, The Bloody’s, Pressive, Titán Santander y Silent Noir, entre otras agrupaciones, dando cabida a diferentes vertientes del rock, el metal y las expresiones alternativas que mantienen viva y en constante transformación a la escena independiente mexicana.

Uno de los elementos que otorgó una personalidad especial a esta celebración fue su ambientación medieval. El festival fue mucho más que una sucesión de conciertos: exhibiciones de combates medievales, espectáculos de fuego, danzas temáticas, artesanías y elementos de la cultura vikinga complementaron una experiencia concebida para transportar a los asistentes a un universo de guerreros, leyendas y fantasía. Esta combinación permitió que la música conviviera con distintas manifestaciones culturales y recreativas, reforzando el carácter familiar y comunitario del encuentro.

En este contexto, también destacó la iniciativa de La Parrilla de Odín, impulsora de una propuesta que apostó por llevar espectáculos de esta naturaleza al oriente del Estado de México, una región donde existe una comunidad rockera importante que merece mayores espacios de difusión y entretenimiento. La realización del festival en Chalco demostró que no es indispensable recurrir a los escenarios tradicionales de la capital para desarrollar encuentros capaces de reunir talento internacional, agrupaciones nacionales y propuestas culturales originales.

Entre la nostalgia de los clásicos, el entusiasmo por las nuevas generaciones musicales y una ambientación que evocó las antiguas epopeyas medievales, El Retumbar Fest dejó una experiencia significativa para quienes acudieron a esta primera edición. Gabriel Marián y Zeta fueron los grandes protagonistas de una celebración que encontró su verdadera fuerza en la comunión entre músicos y espectadores, reafirmando que el rock sigue siendo un lenguaje capaz de derribar fronteras generacionales y reunir a comunidades enteras.

Así, Chalco vivió una jornada en la que las guitarras sustituyeron a las espadas y el metal se convirtió en el grito de batalla de una fiesta que encontró en la música, la fantasía y la convivencia su principal razón de ser.

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