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Documentos de Sedena confirman que uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa era soldado infiltrado del Ejército

Documentos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), difundidos por el exsubsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, confirman que
Redacción
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Documentos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), difundidos por el exsubsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, confirman que Julio César López Patzolzin, uno de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, era también un soldado del Ejército mexicano que operaba de manera encubierta dentro de la institución como parte de un operativo de inteligencia militar.*

La documentación incluye un contrato de reclutamiento como soldado de Infantería y un informe interno de la Sedena fechado el 21 de octubre de 2014, en los que se acredita que López Patzolzin fungía como *Órgano de Búsqueda de Información (OBI)*, con la instrucción de permanecer «con fachada de alumno» al interior de la Normal Rural para recabar información sobre las actividades del movimiento estudiantil.

De acuerdo con el expediente, el joven fue incorporado en enero de 2014 al Pelotón de Información de la Sedena y posteriormente ingresó como estudiante de primer año de la Licenciatura en Educación Primaria en Ayotzinapa, desde donde reportaba de manera permanente a sus superiores.

El informe elaborado por la 35 Zona Militar, con sede en Chilpancingo, señala que el 26 de septiembre de 2014, a las 11:30 horas, López Patzolzin realizaba labores de inteligencia dentro del plantel. Más tarde, alrededor de las 18:30 horas, notificó a sus mandos que dos autobuses con estudiantes habían salido rumbo a Iguala, aunque indicó desconocer su destino final.

Tras los ataques registrados esa noche contra los normalistas, el soldado infiltrado intentó comunicarse con estudiantes que regresaban a Tixtla para conocer lo ocurrido. Posteriormente informó que los jóvenes habían sido agredidos con armas de fuego por elementos de la policía municipal de Iguala.

El documento también establece que la Sedena mantuvo comunicación constante con López Patzolzin mediante llamadas telefónicas y mensajes; sin embargo, después de los hechos se perdió todo contacto con él.

Ante esa situación, los mandos militares ordenaron verificar su identidad, establecer comunicación con sus familiares, revisar sus redes sociales e intensificar las acciones para localizarlo. El expediente refiere además que se otorgaron apoyos económicos a sus padres mientras continuaban las labores de búsqueda.

En sus conclusiones, el informe reconoce que, hasta el 21 de octubre de 2014, el Ejército desconocía el paradero de Julio César López Patzolzin, quien permanece desaparecido y forma parte del grupo de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

La difusión de estos documentos confirma que las Fuerzas Armadas mantenían un esquema de inteligencia al interior de la Escuela Normal Rural y daban seguimiento a las actividades de los estudiantes, incluso el mismo día de los hechos. Asimismo, acredita que una de las víctimas de la desaparición era un elemento activo del Ejército mexicano que reportaba directamente a la Sedena, circunstancia que vuelve a colocar bajo escrutinio el nivel de conocimiento y actuación de las autoridades militares durante la desaparición de los 43 normalistas.

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