El dictamen obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, una cifra que, aunque mayoritaria, resultó insuficiente para aprobar una reforma constitucional. Al tratarse de modificaciones a la Carta Magna, el proyecto requería al menos 334 votos favorables de los 500 legisladores que integran la Cámara Baja. Ante la falta de mayoría calificada, el Pleno determinó desechar la iniciativa.

La sesión estuvo marcada por un ambiente tenso y polarizado. Mientras los legisladores de oposición celebraban el resultado como una victoria política, desde las curules del oficialismo se respondía con consignas de respaldo a la presidenta.

Una votación cargada de simbolismo político

Tras confirmarse el resultado de la votación, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, anunció formalmente el destino de la propuesta presidencial.

“Con fundamento en lo que dispone la fracción G del artículo 72 constitucional y en términos del artículo 232 numeral 1 del reglamento de la Cámara de Diputados se desecha el proyecto de decreto enviado por la presidenta de la República”, declaró desde la tribuna del recinto legislativo de San Lázaro.

Mientras tanto, diputados de Morena respondieron a los festejos opositores coreando: “¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, en señal de respaldo político a la mandataria.

Durante el debate, legisladores de diversos partidos cuestionaron el proceso mediante el cual se elaboró la reforma electoral.

La primera en intervenir fue la diputada Ivonne Ortega, de Movimiento Ciudadano, quien incluso solicitó una moción de orden ante el escaso interés que, denunció, mostraban algunos legisladores hacia su discurso.

Ortega criticó que la propuesta del Ejecutivo no incluyera un proceso amplio de discusión política y aseguró que su partido presentó recientemente una iniciativa alternativa que contempla reducción del gasto electoral y mayores mecanismos de democracia participativa.

Desde la bancada del Partido Revolucionario Institucional, el coordinador parlamentario Rubén Moreira subió a tribuna acompañado de legisladores que portaban pancartas con consignas como “No a la dictadura” y “No a la Ley Maduro”.

Moreira acusó que la reforma respondía únicamente a la visión de una minoría política y sostuvo que el respaldo electoral obtenido por Morena en las urnas “no le da derecho a destruir el orden constitucional”.

El legislador priista también advirtió que la iniciativa no atendía adecuadamente un problema central para la democracia mexicana: la creciente intervención del crimen organizado en procesos electorales y los casos de violencia política.

Críticas del PAN por omitir el problema del crimen organizado

En la misma línea crítica se expresó Elías Lixa, legislador del Partido Acción Nacional. Durante su intervención, señaló que la propuesta del Ejecutivo evitaba enfrentar el problema de la infiltración del crimen organizado en las elecciones.

Según el panista, esa omisión explica por qué Morena rechazó integrar propuestas presentadas por su partido en el proceso de discusión del proyecto.

Ruptura inesperada en la alianza oficialista

Uno de los aspectos más relevantes de la jornada legislativa fue la fractura en la alianza oficialista conformada por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.

Aunque las intervenciones iniciales de sus coordinadores incluyeron elogios hacia la presidenta Sheinbaum, finalmente la mayoría de legisladores del PT y del PVEM votaron en contra del dictamen. Se trata de la primera vez que estos partidos rompen el acuerdo de votar en bloque una reforma enviada por el Ejecutivo federal.

El coordinador del PT, Reginaldo Sandoval, aclaró que su partido continúa respaldando el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación, pero expresó su preocupación por lo que consideró un posible camino hacia la concentración de poder.

“Sostenemos que esta ruta que se plantea ahora no es la ruta que nos lleva a tener más democracia”, afirmó.

Por su parte, Carlos Puente, del PVEM, cuestionó uno de los elementos centrales de la propuesta: el sistema de asignación de diputaciones plurinominales basado en una lista de los candidatos más votados.

Según explicó, ese mecanismo podría provocar que los estados con mayor número de electores concentraran las 100 diputaciones de representación proporcional, dejando en desventaja a entidades con menor población.

El dirigente del Verde también planteó que, si la intención es reducir el gasto electoral, el recorte debería ser mayor al 25% propuesto y llegar hasta el 50% del financiamiento, siempre que se garantice una distribución equitativa de recursos.

Morena anuncia un “Plan B”

Ante el rechazo del proyecto, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, reconoció públicamente las diferencias con sus aliados parlamentarios.

“Este desencuentro que se avizora lo respetamos. Espero que mañana podamos coincidir y construir mayorías calificadas”, expresó.

Monreal subrayó que los desacuerdos legislativos son parte natural de la vida política y aseguró que la transformación política impulsada por el actual gobierno es más profunda que cualquier diferencia momentánea.

Antes de abandonar el recinto, el legislador adelantó que Morena ya prepara una nueva estrategia legislativa.

“Les anunciamos que una vez que se vote y se rechace la iniciativa, comenzaremos a construir el Plan B. ¡No desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar!”, afirmó.

Votos divididos incluso dentro del oficialismo

La jornada también dejó ver fisuras dentro de Morena. Aunque la dirigencia parlamentaria había anunciado respaldo total a la iniciativa presidencial, tres diputados del partido votaron en contra:

  • Giselle Yunueen Arellano Ávila
  • Alejandra Chedraui Peralta
  • Santy Montemayor Castillo

En contraste, dentro del PVEM doce legisladores votaron a favor del dictamen, mientras que en el Partido del Trabajo solo el diputado Jesús Roberto Corral Ordóñez respaldó la reforma.