
La fiscalía federal del Distrito Medio de Florida presentó cargos formales contra cuatro ciudadanos mexicanos, identificados como integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), por delitos que incluyen narcoterrorismo, narcotráfico y tráfico de armas de fuego.
Los acusados presuntamente negociaron desde la República Checa la adquisición de armamento de guerra europeo a cambio de cargamentos de fentanilo y metanfetamina destinados al mercado estadounidense.
De acuerdo con la investigación, encabezada por agencias como la DEA y el FBI con apoyo de autoridades mexicanas y checas, las negociaciones iniciaron en febrero de 2026.
El arsenal que el grupo buscaba obtener incluía ametralladoras, lanzagranadas, morteros y municiones.
Según la acusación, este equipo bélico sería utilizado para perpetrar actos de violencia contra organizaciones criminales rivales, civiles y fuerzas de seguridad (policías y militares) en territorio mexicano.
Los cuatro implicados fueron capturados en el país europeo en junio de 2026. Los señalados son:
• Edgar Alejandro López Velasco y José Miguel Alvarado Morales: Identificados como representantes de altos mandos del cártel; ambos fueron extraditados a Florida y comparecieron ante un juez el pasado 10 de agosto.
• Noé Díaz Jiménez: Presunto traficante de fentanilo y responsable de un laboratorio clandestino desmantelado en Zapopan, Jalisco, el pasado 12 de junio.
• Leobardo Gaxiola López, alias “Bado”: Señalado como intermediario en el tráfico de narcóticos y armas; es el único del grupo que no enfrenta cargos de narcoterrorismo.
• A excepción de Gaxiola, los acusados enfrentan cargos por conspiración para proporcionar apoyo material al terrorismo.
Todos podrían ser sentenciados a cadena perpetua de ser hallados culpables.
La investigación estadounidense vinculó directamente a Noé Díaz Jiménez con un narcolaboratorio asegurado por la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR) en la colonia Mesa Colorada, en Zapopan.
En dicho operativo se incautó fentanilo y precursores químicos, con lo cual las autoridades mexicanas estiman que se evitó la producción de aproximadamente 625 mil dosis de drogas sintéticas.
Este caso forma parte de una estrategia internacional del Departamento de Justicia de EU para desmantelar las redes globales del CJNG, organización que ya ha sido designada por dicho país como una organización terrorista extranjera.
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