
Especialistas y legisladores llaman a fortalecer el seguimiento de las sobrevivientes, ante las secuelas físicas y emocionales que pueden persistir después del tratamiento.
Sobrevivir al cáncer de mama también implica enfrentar secuelas físicas y emocionales, retomar el trabajo y recuperar la vida social. Con ese enfoque, el Senado realizó el foro “Te toca vivir, la vida después del cáncer de mama”, para identificar acciones que fortalezcan el acompañamiento y la reintegración de quienes han enfrentado esta enfermedad.
El presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, señaló que es indispensable reforzar la prevención y establecer alianzas para la atención del padecimiento, con indicadores que permitan evaluar sus resultados.
El legislador también llamó a involucrar a los hombres en las acciones preventivas, al señalar que, aunque el cáncer de mama afecta principalmente a las mujeres, su atención requiere una participación más amplia.
Durante el encuentro, la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, Martha Lucía Mícher Camarena, sostuvo que las pacientes deben recibir tratamiento integral y acompañamiento durante el proceso. “No podemos seguir avanzando en este país con mujeres que fallecen diario por esta causa”, expresó.
La senadora del PRI, Karla Toledo Zamora, reconoció las dificultades que atraviesan quienes reciben tratamientos contra esta enfermedad y destacó la necesidad de hablar de lo que ocurre después de sobrevivirla.
El doctor Héctor Martínez Said, del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), señaló que en México diariamente mueren 23 mujeres y 85 reciben un diagnóstico de cáncer de mama. Advirtió que muchas pacientes enfrentan el padecimiento en soledad y con estigmas sociales, por lo que consideró necesario visibilizar sus experiencias.
La radióloga Yolanda Villaseñor Navarro, subdirectora del INCan, expuso que más del 70 por ciento de las mujeres que llegan al Instituto con esta enfermedad lo hacen en etapas avanzadas. También señaló que la cobertura de mastografía en el país es menor al 20 por ciento, lo que refleja las dificultades para lograr una detección oportuna.
Por su parte, Marco Antonio Martínez Silva, director de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional, explicó que sobrevivir al cáncer no significa recuperarse de inmediato, debido a las secuelas físicas y emocionales que pueden persistir.
El foro puso sobre la mesa la necesidad de dar continuidad a la atención después del tratamiento, con seguimiento médico y apoyo para que las sobrevivientes retomen su vida laboral, social y emocional.

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