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Mujeres rurales: trabajo, cuidados y soberanía alimentaria; Por Diana Michel González Ochoa

15 de octubre | Día Internacional de las Mujeres Rurales Su contribución a la alimentación convive con desigualdades en el
Redacción
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15 de octubre | Día Internacional de las Mujeres Rurales

Su contribución a la alimentación convive con desigualdades en el acceso a recursos, ingresos y servicios de cuidado. Escuchar sus experiencias permite comprender los desafíos que enfrentan dentro y fuera del campo.

Detrás de los alimentos que llegan a nuestras mesas hay mujeres que cultivan, cosechan, conservan semillas, organizan el trabajo agrícola y participan en su comercialización. Sus conocimientos contribuyen a la alimentación de las comunidades y al cuidado de los recursos naturales, aunque sus aportaciones no siempre reciben el reconocimiento que merecen.

El Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora cada 15 de octubre, invita a conocer ese trabajo y las condiciones en que se realiza. Establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 y celebrada por primera vez en 2008, esta fecha reconoce su contribución al desarrollo rural, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza. También plantea la necesidad de fortalecer sus derechos y su participación en las decisiones.

En México, alrededor de 15.4 millones de mujeres vivían en localidades rurales durante el primer trimestre de 2024. Más de 688 mil trabajaban en el sector primario, que comprende actividades como la agricultura, la ganadería y la pesca; cerca de 3.2 millones no tenían acceso a instituciones de salud, según las cifras recogidas por Hernández Herrera (2024). Estos datos corresponden al conjunto de mujeres rurales, cuyas actividades y necesidades son diversas.

Las desigualdades que enfrentan tienen causas que se entrecruzan. La pobreza, la edad, el género, la pertenencia étnica y el territorio influyen en sus posibilidades de acceder al agua, las semillas, la tierra y el financiamiento. Una mirada interseccional permite comprender cómo se combinan estas condiciones y cómo afectan sus vidas (Martínez et al., 2023).

Su trabajo forma parte de los sistemas agroalimentarios, es decir, de las actividades que permiten producir, procesar y distribuir los alimentos. Según el informe de la FAO publicado en 2023, estos sistemas dan empleo al 36 % de las mujeres trabajadoras en el mundo. Ellas participan como agricultoras, asalariadas, comerciantes y empresarias, pero encuentran barreras para acceder a recursos, capacitación y mejores condiciones laborales. La desigualdad también se expresa en los ingresos: en el empleo agrícola asalariado, las mujeres ganan 82 centavos por cada dólar que reciben los hombres.

A las responsabilidades laborales se suman las tareas domésticas y de cuidados: preparar alimentos, limpiar, conseguir agua y atender a otras personas. De acuerdo con la FAO, las mujeres que participan en los sistemas agroalimentarios asumen una mayor carga de este trabajo no remunerado, lo que limita sus oportunidades de empleo, capacitación y participación comunitaria.

Desde mi colaboración en el proyecto de investigación “Análisis multidimensional sobre las condiciones de precariedad, movilidad e informalidad de las personas jornaleras agrícolas en el corredor migratorio del Pacífico norte” (PEE-2025-G-945), financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), participo en el estudio de las condiciones laborales, de vida y de movilidad de las personas jornaleras agrícolas en Baja California, Sonora y Sinaloa.

Escuchar y recuperar las experiencias de las mujeres jornaleras permite comprender cómo se relacionan la producción agrícola, la precariedad laboral y las responsabilidades de cuidado. Sus testimonios hacen visibles las desigualdades que enfrentan dentro y fuera de los espacios de trabajo.

Durante una entrevista realizada en el Valle de Mexicali, una trabajadora jornalera, identificada en este texto como Ángela, expresó: “Como yo tengo que buscar quien me cuide a mi niña. Tú te sales a trabajar y siempre estás con el temor […]” (comunicación personal, 9 de marzo de 2026).

Sus palabras muestran una preocupación que acompaña su jornada: encontrar cuidados seguros para su hija. Conseguir ingresos y procurar el bienestar de su niña son responsabilidades simultáneas. Escucharla lleva a preguntarnos qué apoyos necesitan quienes trabajan en el campo para cuidar y trabajar con tranquilidad.

La trayectoria de Ángela también permite conocer las capacidades que las mujeres desarrollan en la producción agrícola. Comenzó como amarradora, asumió después otras responsabilidades y, al momento de la entrevista, se encargaba del control de calidad. Al recordar una etapa de su trabajo, señaló: “Después me pusieron de mayor general, me dieron mi unidad, anduve lidiando con 12 cuadrillas” (comunicación personal, 9 de marzo de 2026).

Su experiencia da cuenta de conocimientos para organizar equipos y atender las necesidades de producción. Reconocer estas trayectorias permite valorar el trabajo de las mujeres del campo y las responsabilidades que asumen.

Estas experiencias abren una reflexión sobre la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a decidir cómo producir y abastecerse de alimentos. Su construcción requiere considerar las desigualdades dentro de las comunidades y asegurar los derechos y la participación de las mujeres (Rosas Chávez y Rico Rodríguez, 2017). Desde esa perspectiva, cabe preguntarnos: ¿quién dispone de la tierra?, ¿quién organiza el trabajo?, ¿quién recibe los ingresos y quién tiene voz para decidir?

Conmemorar a las mujeres rurales implica reconocer sus conocimientos y promover condiciones que fortalezcan su autonomía. El acceso a recursos, remuneraciones justas, servicios de cuidado y espacios de decisión forma parte de ese reconocimiento. La alimentación y el bienestar de las comunidades también dependen de los derechos de quienes contribuyen a sostenerlos.

 


Diana Michel González Ochoa es doctora en Planeación y Desarrollo Sustentable, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California e integrante de la Red de Mujeres Investigadoras por la Ciencia Abierta (MInCA).

Referencias

Hernández Herrera, C. A. (2024). Mujeres agricultoras en México: sus realidades y desafíos en el contexto actual. Telos: Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, 26(3), 785–805. https://doi.org/10.36390/telos263.02

Martínez, A., Castañeda, I., y Yamada de la Cruz, N. (2023, 18 de octubre). Con las manos en la tierra: mujeres rurales en México. Instituto de Recursos Mundiales. https://es.wri.org/insights/con-las-manos-en-la-tierra-mujeres-rurales-en-mexico

Naciones Unidas. (s. f.). Antecedentes: Día Internacional de las Mujeres Rurales. https://www.un.org/es/observances/rural-women-day/background

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2023). La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios: Panorama general.

Representación AGRICULTURA Estado de México. (2021, 15 de octubre). Día Internacional de las Mujeres Rurales. Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. https://www.gob.mx/agricultura/edomex/es/articulos/dia-internacional-de-las-mujeres-rurales-285535

Rosas Chávez, N. M., y Rico Rodríguez, T. (2017). El papel de las mujeres en la construcción de soberanía alimentaria. Géneros: Revista de Investigación y Divulgación sobre los Estudios de Género, 24(21), 95–118.

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