
La Ciudad de México volvió a teñirse de morado.
Como cada 8 de marzo, las calles se llenaron de voces, pasos firmes y pañuelos al viento. Avenida Paseo de la Reforma se convirtió nuevamente en el corazón de una movilización que no sólo ocupa el espacio público, sino también la memoria colectiva.









Entre monumentos y consignas, colectivos, organizaciones y miles de mujeres caminaron juntas para expresar su sentir en el Día Internacional de la Mujer: una mezcla de rabia, esperanza, duelo y resistencia.









La ciudad escuchó otra vez ese eco que cada año crece y se multiplica.
Un eco que pinta de morado las avenidas y recuerda que la lucha por la igualdad sigue caminando.









Fotografía por: Ivonne Cárdenas Pérez
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